Sumario de la Bitácora, Entrada 04122010B
Se ha cumplido doce meses de iniciado el experimento y el sujeto de doble rueda perteneciente al género bicicleta y que responde al nombre de ‘La Comunera’ no ha presentado avance alguno. Ello aumenta la probabilidad de que la Hipótesis de la Regeneración de los Útiles sea falsa. Es decir, el estado de cosas actual apoya la refutación de que las cosas se arreglen por sí mismas.
Cuando el sujeto quedó bajo nuestro resguardo llevaba días con el neumático tronado, al parecer a causa de un incidente ocurrido en uno de los últimos días de noviembre del año pasado, y desde entonces no ha presentado mejoría alguna.
Las condiciones bajo las que se ha colocado al sujeto han tratado de ser las más favorables para su propia regeneración: Debido al desconocimiento sobre su fuente de alimentación se le colocó primero a su alcance un botellín con lubricante a base de aceite. Tras unos días, con la idea de que fuera incapaz de sintetizar ciertos materiales necesarios para su estructura -análogamente a la relación de los seres humanos con los 8 aminoácidos esenciales-, se decidió poner a su alcance caucho para que pueda ser consumido por él y utilizado en la recuperación de sus partes dañadas. Ignorantes de la manera en que podría ser el caucho consumido, se consideró que lo más apropiado sería suministrarlo finamente picado, para cualesquiera que fueran lo métodos de absorción, éstos fuesen facilitados. Sobre la cuestión de si el caucho debía ser natural o sintético –manufacturado a partir de subproductos del petróleo- no se creyó que hubiese gran diferencia, pero en previsión de una preferencia por uno o por otro se colocó un recipiente de cada uno.
El mayor cambio en las condiciones del experimento se efectuó hace tres meses. Bajo el temor de que otros daños y el abandono de otras partes del sujeto afectasen la regeneración del neumático, se resolvió dar mantenimiento al resto de la bicicleta, es decir, al cuadro, a la cadena, a los cambios, a los frenos,…, uno que fuese periódico y suficiente para conservarlos en el mejor estado durante la duración del experimento. De modo que la energía del sujeto no se disperse en reparar otros desperfectos.
Otra variable a mencionar, aunque ha mostrado no afectar el estado del sujeto, es que igualmente no se produce la regeneración ni presencia ni ausencia de otros sujetos –aunque sólo se ha probado con bicicletas y no otros medios de moción-, por lo que puede descartarse que estén implicados ciertos frenos psicológicos en el proceso de regeneración: como serían la soledad o la vergüenza.
Como apéndice, el equipo de trabajo ha disminuido con el despido de uno de los ayudantes del laboratorio, pues éste afirmó, de forma insistente, que se debía probar con rezos para que el experimento presente al fin algún cambio. No se permitirá tales comentarios, sean producto de un mal acogido fanatismo del joven sobre entidades metafísicas -más allá de cualquier comprobación científica-, o, lo que espero por el bien de su carácter, sólo una broma de mal gusto.
Se ha cumplido doce meses de iniciado el experimento y el sujeto de doble rueda perteneciente al género bicicleta y que responde al nombre de ‘La Comunera’ no ha presentado avance alguno. Ello aumenta la probabilidad de que la Hipótesis de la Regeneración de los Útiles sea falsa. Es decir, el estado de cosas actual apoya la refutación de que las cosas se arreglen por sí mismas.
Cuando el sujeto quedó bajo nuestro resguardo llevaba días con el neumático tronado, al parecer a causa de un incidente ocurrido en uno de los últimos días de noviembre del año pasado, y desde entonces no ha presentado mejoría alguna.
Las condiciones bajo las que se ha colocado al sujeto han tratado de ser las más favorables para su propia regeneración: Debido al desconocimiento sobre su fuente de alimentación se le colocó primero a su alcance un botellín con lubricante a base de aceite. Tras unos días, con la idea de que fuera incapaz de sintetizar ciertos materiales necesarios para su estructura -análogamente a la relación de los seres humanos con los 8 aminoácidos esenciales-, se decidió poner a su alcance caucho para que pueda ser consumido por él y utilizado en la recuperación de sus partes dañadas. Ignorantes de la manera en que podría ser el caucho consumido, se consideró que lo más apropiado sería suministrarlo finamente picado, para cualesquiera que fueran lo métodos de absorción, éstos fuesen facilitados. Sobre la cuestión de si el caucho debía ser natural o sintético –manufacturado a partir de subproductos del petróleo- no se creyó que hubiese gran diferencia, pero en previsión de una preferencia por uno o por otro se colocó un recipiente de cada uno.
El mayor cambio en las condiciones del experimento se efectuó hace tres meses. Bajo el temor de que otros daños y el abandono de otras partes del sujeto afectasen la regeneración del neumático, se resolvió dar mantenimiento al resto de la bicicleta, es decir, al cuadro, a la cadena, a los cambios, a los frenos,…, uno que fuese periódico y suficiente para conservarlos en el mejor estado durante la duración del experimento. De modo que la energía del sujeto no se disperse en reparar otros desperfectos.
Otra variable a mencionar, aunque ha mostrado no afectar el estado del sujeto, es que igualmente no se produce la regeneración ni presencia ni ausencia de otros sujetos –aunque sólo se ha probado con bicicletas y no otros medios de moción-, por lo que puede descartarse que estén implicados ciertos frenos psicológicos en el proceso de regeneración: como serían la soledad o la vergüenza.
Como apéndice, el equipo de trabajo ha disminuido con el despido de uno de los ayudantes del laboratorio, pues éste afirmó, de forma insistente, que se debía probar con rezos para que el experimento presente al fin algún cambio. No se permitirá tales comentarios, sean producto de un mal acogido fanatismo del joven sobre entidades metafísicas -más allá de cualquier comprobación científica-, o, lo que espero por el bien de su carácter, sólo una broma de mal gusto.